Un momento crucial en la vida de la mujer
La menopausia representa el cese permanente de la menstruación debido a la pérdida de la función folicular ovárica. A nivel clínico, se diagnostica de forma retrospectiva tras 12 meses consecutivos de amenorrea (ausencia de flujo menstrual). La transición menopáusica se caracteriza por una marcada fluctuación de los niveles hormonales a medida que la reserva ovárica declina. Su diagnóstico es fundamentalmente clínico, basándose en la edad (habitualmente entre los 45 y 55 años) y la sintomatología. Aunque los análisis de sangre no suelen ser necesarios para el diagnóstico estándar, sí se utilizan para descartar otras patologías o confirmar la menopausia en casos de histerectomía previa (extirpación del útero, ovarios y/o trompas de Falopio).
La menopausia no es una enfermedad ni un trastorno, sino una etapa biológica que requiere una gestión proactiva. El abordaje médico ha pasado de un modelo puramente hormonal a una medicina personalizada que integra nuevas terapias no hormonales y un enfoque global del estilo de vida. Esto permite a las mujeres mantener una alta calidad de vida y mitigar los riesgos crónicos asociados al hipoestrogenismo (disminución de los niveles de estrógenos).
Los estrógenos son las hormonas sexuales clave en la mujer, producidas principalmente por los ovarios y, en menor medida, por las glándulas suprarrenales y el tejido graso. Su presencia marca las diferentes etapas de la vida femenina, desde la pubertad hasta la postmenopausia. Existen tres formas principales que predominan según el momento biológico:
- Estradiol (E2): El más potente y abundante durante la etapa fértil.
- Estrona (E1): Se convierte en el estrógeno predominante tras la menopausia.
- Estriol (E3): Producido en grandes cantidades únicamente durante el embarazo.
Principales alteraciones durante la menopausia
A nivel fisiopatológico ocurren diversos cambios:
- Declive hormonal: Los niveles de estradiol y progesterona disminuyen drásticamente, mientras que la hormona folículo estimulante (FSH) aumenta significativamente debido a la ausencia de retroalimentación negativa.
- Cambio estrogénico: En la postmenopausia, la estrona (derivada de la conversión de andrógenos en el tejido adiposo) se convierte en el estrógeno circulante principal, reemplazando al estradiol.
Las manifestaciones clínicas de la menopausia son varias:
- Síntomas vasomotores: Sofocos y sudores nocturnos son los signos más comunes, afectando al 80% de las mujeres.
- Síndromes genitourinarios: Atrofia vaginal, sequedad, infecciones urinarias recurrentes y dispareunia (coito doloroso).
- Alteraciones neuropsicológicas: Cambios de humor, irritabilidad, ansiedad, insomnio y problemas de memoria (neblina mental).
- Cambios metabólicos: Redistribución de la grasa hacia la zona abdominal y aumento de la resistencia a la insulina.
La deficiencia prolongada de estrógenos conlleva riesgos sistémicos:
- Salud cardiovascular: Aumenta el riesgo de hipertensión, hipercolesterolemia y enfermedad arterioesclerótica. El riesgo en la mujer puede igualarse al del hombre unos 10 años después de la menopausia.
- Salud ósea: La pérdida acelerada de densidad ósea incrementa significativamente la incidencia de osteoporosis y fracturas por fragilidad.
El proceso de la menopausia no es un evento súbito, sino una transición gradual que los expertos dividen en tres etapas principales; perimenopausia, menopausia y postmenopausia.
- La perimenopausia (transición menopáusica) es la etapa previa al cese total de la regla y puede comenzar entre 4 y 10 años antes de la menopausia definitiva. Comienza, generalmente, a los 40 años, aunque puede variar. Existen fluctuaciones en los niveles de estrógeno y progesterona, además de irregularidades en el ciclo menstrual (periodos más cortos, largos o abundantes), sofocos, sudores nocturnos, cambios de humor y, aunque disminuye, el embarazo aún es posible durante esta etapa.
- La menopausia se define técnicamente como un punto específico en el tiempo, no una duración prolongada. Se confirma retrospectivamente cuando han pasado 12 meses consecutivos sin menstruación y ocurre habitualmente entre los 45 y 55 años. Los ovarios dejan de liberar óvulos y la producción de estrógenos cae a niveles mínimos.
- La postmenopausia es el periodo que comienza inmediatamente después de cumplir el año sin regla y dura el resto de la vida. Los sofocos y sudores suelen disminuir gradualmente, aunque en algunas personas pueden persistir años. Debido a los niveles bajos de estrógeno, aumenta el riesgo de padecer osteoporosis y enfermedades cardiovasculares. Se divide en postmenopausia temprana (primeros 5-8 años) y postmenopausia tardía (el resto de la vida).
Si queremos saber qué etapa es la más "crítica", dependerá de si nos referimos a la intensidad de los síntomas o a los riesgos para la salud a largo plazo.
La perimenopausia es la más crítica por los síntomas y el bienestar mental, ya que los expertos consideran que es la fase más sintomática y emocionalmente difícil. Existe un caos hormonal importante porque los niveles de estrógeno fluctúan de forma errática, lo que provoca que síntomas como los sofocos, el insomnio y la "neblina mental" sean más intensos que en la postmenopausia. También es el periodo con mayor riesgo de irritabilidad, ansiedad y depresión debido a que el cuerpo aún intenta regularse sin éxito.
La postmenopausia temprana es crítica por los riesgos sistémicos. Una vez alcanzada la menopausia (12 meses sin regla), se inicia una etapa complicada para la salud física de unos 5 a 10 años. La salud cardiovascular se perjudica al perder la protección de los estrógenos, aumentando significativamente el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Se produce una pérdida acelerada de masa ósea, lo que convierte a esta etapa en el momento crucial para prevenir la osteoporosis y futuras fracturas. También aumenta la tendencia a acumular grasa abdominal y a desarrollar resistencia a la insulina.
Estilo de vida y nutrición
Las guías clínicas internacionales subrayan que la intervención no farmacológica debe ser obligatoria. Se emplaza a las pacientes a realizar:
- Entrenamiento de fuerza (esencial para combatir la sarcopenia (pérdida de músculo) y proteger el hueso) y ejercicio aeróbico (caminar a paso rápido, nadar o bailar ayuda a controlar el peso, mejorar el ánimo y reducir la intensidad de los sofocos).
- Higiene del sueño (el manejo del insomnio es vital para la salud cognitiva a largo plazo, por ello se recomienda mantener horarios regulares y evitar estimulantes por la tarde para contrarrestar el insomnio).
- Hidratarse correctamente (beber entre 1.5 y 2 litros de agua al día para prevenir la deshidratación y sequedad en la piel).
- Nutrición antiinflamatoria (dietas ricas en omega-3, fibra y fitoestrógenos naturales, como los lignanos de las semillas de lino).
Los fitoestrógenos son compuestos químicos de origen vegetal que poseen una estructura y función similar a los estrógenos producidos por el cuerpo humano. Actúan como moduladores hormonales naturales, aunque con una potencia significativamente menor que las hormonas animales. Su consumo se asocia a diversas mejoras en la salud:
- Alivio de síntomas menopáusicos: Ayudan a reducir la frecuencia e intensidad de sofocos, sudores nocturnos y alteraciones del sueño.
- Salud ósea: Contribuyen a prevenir la pérdida de masa ósea y el desarrollo de osteoporosis al imitar el papel protector del estrógeno en los huesos.
- Protección cardiovascular: Pueden mejorar el perfil lipídico al reducir los niveles de colesterol LDL ("malo") y el colesterol total.
- Prevención de enfermedades: Algunos estudios sugieren que un consumo moderado se relaciona con un menor riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el de mama y próstata.
Alimentos ricos en fitoestrógenos
- Legumbres: Soja (la fuente más rica en isoflavonas), tofu (producto que se elabora a partir de la leche coagulada de la soja), tempeh (elaborado a partir de legumbres, tradicionalmente soja, que se someten a un proceso de cocción y posterior fermentación natural), garbanzos y lentejas.
- Semillas: Semillas de lino (preferiblemente molidas para obtener una mayor absorción), sésamo, girasol y chía.
- Frutos secos: Almendras y nueces.
- Cereales integrales: Avena, cebada y germen de trigo.
- Verduras y frutas: Brócoli, coliflor, frutos rojos (fresas, arándanos), manzanas y zanahorias.
Objetivos
El Ministerio de Sanidad ha lanzado la campaña "Hablemos de la menopausia" con el objetivo de visibilizar, sensibilizar y mejorar el conocimiento sobre los problemas de salud que afectan a las mujeres durante esta etapa. La campaña se dirige tanto a mujeres como a hombres de entre 40 y 65 años, con el objetivo de naturalizar, sensibilizar y aumentar el conocimiento sobre la menopausia. En el caso de las mujeres, se busca ofrecer información y recursos valiosos que les ayuden a afrontar esta etapa de la vida. Para los hombres, la campaña tiene como propósito que comprendan mejor la experiencia de la menopausia en las mujeres, fomentando su empatía y proporcionando información que les permita entender y apoyar a las mujeres en su entorno. Desde Optimal Shop Canarias te invitamos a visitar https://hablemosdelamenopausia.es/ para conocer mejor esta etapa en la vida de la mujer y aprender a gestionarla.
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Comentarios
Gracias por la info. Desconocía algunos aspectos sobre los cuidados que debemos tomar. Un gran artículo, felicitaciones.